Apnea del Sueño


¿Qué es la apnea del sueño?


El apnea del sueño es una condición seria, potencialmente mortal y que es mucho más frecuente de lo que se cree. Se produce en ambos sexos y en todos los grupos de edad. Es más frecuente en los hombres, aunque puede estar poco diagnosticada en las mujeres y en los afroamericanos jóvenes. Se calcula que 18 millones de estadounidenses tienen apnea del sueño.


Es importante diagnosticar y tratar a tiempo la apnea del sueño, ya que se asocia con lo siguiente:

- Latidos irregulares del corazón
- Presión alta de la sangre
- Ataque al corazón
- Apoplejía (Embolia cerebral)


¿Cuáles son los diferentes tipos de apnea del sueño?


La apnea del sueño es un trastorno respiratorio que se caracteriza por breves interrupciones de la respiración durante el sueño. Existen dos tipos de apnea del sueño:

​Central - se produce cuando el cerebro no es capaz de enviar las señales apropiadas a los músculos para iniciar la respiración. La apnea del sueño central es menos frecuente que la apnea del sueño obstructiva.

​Obstructiva
 - se produce cuando el aire no puede pasar por la nariz o la boca de la persona hacia o desde el exterior, a pesar de que los esfuerzos por respirar continúan.


¿A quién afecta la apnea del sueño?


La apnea del sueño parece afectar a algunas familias, lo cual sugiere una posible base genética. Las personas más propensas a tener o desarrollar apnea del sueño incluyen los que:

* Roncan sonoramente
* Tienen sobrepeso
* Tienen la presión de la sangre alta
* Tienen alguna anomalía física en la nariz, la garganta u otras partes de las vías respiratorias altas

El consumo de alcohol y el uso de pastillas para dormir aumenta la frecuencia y la duración de las pausas en la respiración de las personas con apnea del sueño.



¿Cuáles son las características de la apnea del sueño?

​La apnea del sueño se caracteriza por una serie de pausas involuntarias de la respiración o "eventos apneicos" durante el sueño en una sola noche - pueden producirse de 20 hasta 30 o más eventos cada hora. Estos eventos están casi siempre acompañados por ronquidos entre los episodios de apnea (aunque no todas las personas que roncan tienen apnea del sueño). La apnea del sueño se puede caracterizar también por sensación de asfixia. Las interrupciones frecuentes del sueño profundo y reparador provocan a menudo dolores de cabeza por las mañanas y sueño excesivo durante el día.

​Durante el evento apneico, la persona es incapaz de inspirar el oxígeno y exhalar el dióxido de carbono, y como consecuencia en su sangre hay concentraciones bajas de oxígeno y altas de dióxido de carbono. La disminución del oxígeno y el aumento del dióxido de carbono avisa al cerebro que debe reanudar la respiración, con lo que la persona se despierta. Cada vez que el individuo despierta, se manda una señal desde el cerebro a los músculos de las vías respiratorias altas para que abran la vía aérea; la respiración se reanuda, a menudo con un sonoro ronquido o un jadeo. El despertar frecuentemente, aunque es necesario para que se reinicie la respiración, impide que la persona tenga un sueño profundo y reparador.

¿Cuáles son las causas de la apnea del sueño?


Ciertos problemas mecánicos y estructurales de las vías respiratorias provocan las interrupciones de la respiración durante el sueño. La apnea se produce en los siguientes casos:

* Cuando los músculos de la garganta y de la lengua se relajan durante el sueño y bloquean parcialmente la apertura de la vía aérea.
​* Cuando los músculos del paladar blando de la base de la lengua y la úvula se relajan y se hunden, la vía respiratoria queda bloqueada, haciendo la respiración laboriosa y ruidosa o incluso deteniéndola totalmente.
* En las personas obesas, cuando un exceso en la cantidad de tejido en la vía aérea la hace más estrecha.
​* Con una vía aérea estrecha, la persona continúa esforzándose por respirar, pero el aire no puede pasar con facilidad a través de la nariz o la boca.


¿Cómo se diagnostica la apnea del sueño?

​El diagnóstico de la apnea del sueño no es fácil, debido a que puede haber diferentes causas. Los médicos de atención primaria, los neumólogos, los neurólogos y otros médicos especializados en trastornos del sueño pueden intervenir en la realización de un diagnóstico definitivo y en el establecimiento de un tratamiento. Existen varios exámenes para valorar si una persona padece apnea del sueño, incluyendo los siguientes:

Polisomnografía - examen que registra diversas funciones del cuerpo durante el sueño, como la actividad eléctrica del cerebro, el movimiento de los ojos, la actividad de los músculos, la frecuencia cardiaca, el esfuerzo respiratorio, el flujo de aire y las concentraciones de oxígeno en la sangre.

Prueba de Latencia Múltiple del Sueño (su sigla en inglés es MSLT) - examen que mide la velocidad con que una persona se queda dormida. Las personas sin trastornos del sueño suelen tardar un promedio de entre 10 y 20 minutos en quedarse dormidas. Las personas que se quedan dormidas en menos de cinco minutos es probable que necesiten algún tipo de tratamiento para los trastornos del sueño.

Los exámenes de diagnóstico suelen realizarse en un centro del sueño, pero las nuevas tecnologías pueden permitir que se realicen algunos estudios en la casa del paciente.



¿Cómo se trata la apnea del sueño?

​El tratamiento específico será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

​* Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
* Que tan avanzada está la enfermedad.
* Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
​* Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
* Su opinión o preferencia.


Los medicamentos no son generalmente eficaces en el tratamiento de la apnea del sueño. La terapia de la apnea del sueño se diseña específicamente para cada paciente, y puede incluir lo siguiente:

- La administración de oxígeno puede resultar beneficiosa y segura para ciertos pacientes, aunque no elimina la apnea del sueño ni evita la somnolencia diurna. Su papel en el tratamiento de la apnea del sueño es polémica.

- Los cambios en la conducta constituyen una parte importante del programa de tratamiento, y en los casos leves de apnea del sueño puede ser suficiente con la terapia de la conducta. Se le puede aconsejar al paciente:


* ​Que evite el consumo de alcohol.
* Que evite el uso del tabaco.
* Que evite el uso de pastillas para dormir.
* Que pierda peso si es obeso : (incluso una pérdida de tan sólo un 10 por ciento del peso puede reducir el número de eventos de apnea en la mayoría de los pacientes).
​ * Que utilice almohadas o alguna otra cosa que le permita dormir de lado.

- Terapia Física o Terapia Mecánica
La presión positiva continua en la vías respiratorias (su sigla en inglés es CPAP) es un procedimiento en el que el paciente se pone una mascarilla sobre la nariz mientras duerme y un aparato le introduce aire a presión a través de la nariz.


Los aparatos dentales que vuelven a colocar en su sitio la mandíbula inferior y la lengua son útiles en algunos pacientes con apnea del sueño leve, o que roncan pero no tienen apnea.

​- Cirugía
Algunos pacientes con apnea del sueño pueden necesitar una operación. Entre los procedimientos quirúrgicos se incluyen los siguientes:

* Intervenciones quirúrgicas tradicionales para extirpar los adenoides, las amígdalas, los pólipos nasales u otros tumores de las vías aéreas y para corregir las deformidades estructurales.

* Uvulopalatofaringoplastia (su acrónimo en inglés es UPPP) - un procedimiento que se utiliza para extirpar el exceso de tejido de la parte posterior de la garganta (las amígdalas, la úvula o campanilla y parte del paladar blando).

* La reconstrucción quirúrgica de las deformidades de la mandíbula inferior puede ser útil en algunos pacientes.

​ * Las intervenciones quirúrgicas para tratar la obesidad se recomiendan en ocasiones a pacientes con apnea del sueño que padecen obesidad patológica.









¿Que es exactamente el Sindrome de Apnea del Sueño?

 

Casi la mitad de los roncadores tienen además pausas de apnea y si su número es suficientemente  alto y se acompaña de síntomas diurnos (cansancio o somnolencia injustificados) podríamos estar ante lo que se llama Síndrome de Apnea Hipopnea (obstructiva)  durante el Sueño (SAHS). Esto quiere decir que el sindrome no es solo roncar y dejar de respirar por la noche, sino que se necesita que sea muy frecuente y se también acompañe de sintomas diurnos relevantes.


La aparición de las apneas obstructivas se debe a la existencia de un colapso (cierre) total o casi total (se habla entonces de hipopneas) en el interior de la faringe. Las apneas suponen un cese transitorio de la respiración y no deben de confundirse con la parada cardiorespiratoria, ya que durante las apneas el corazón continúa latiendo. Cuando cesa la respiración,  se produce una caída transitoria en los niveles de oxígeno de la sangre. Si las apneas son muy frecuentes, la persona afectada permanecerá buena parte de la noche con concentraciones de oxígeno en sangre bajas.

 

A la izquierda se muestra un esquema del  corte lateral de la cabeza mostrando la via aerea superior (VAS). Esta se puede dividir en las 3 zonas mostradas.   La obstrucción, tanto en los roncadores como en el SAHS, se puede producir a cualquier nivel. Es frecuente que incluso en el mismo sujeto se produzcan obstrucciones a los distintos niveles en una misma noche. Esto puede hacer una idea de la complejidad del tratamiento quirurgico y de la ineficacia de otros tratamientos locales.

 

 Una de las consecuencias más importantes de las apneas es la fragmentación del sueño, cada vez que se produce una apnea, ésta finaliza con un alertamiento (micro-despertar) de escasos segundos de duración, inferior al tiempo necesario para que por la mañana lo recordemos. La sucesión de estos micro-alertamientos (al menos tantos como apneas) origina en los pacientes que tiene muchas apneas, despertarse con la sensación de no haber descansado, aún cuando no recuerda haberse despertado. Esta falta de calidad de sueño produce somnolencia diurna excesiva y muy frecuentemente  cansacio no justificado por su actividad habitual.


Pueden aparecer también cambios en el estado de ánimo como son la irritabilidad, la depresión, alteraciones en el rendimiento, o pérdidas de la capacidad de concentración y de memoria, que pueden confundir al paciente incluso al médico con otras causas de origen neurológico o incluso psiquiatríco.


Esta enfermedad puede tener graves consecuencias tanto para la calidad de vida (derivadas de la mala calidad del sueño)  como sobre otros aspectos de la salud (riesgo cardio-vascular). Su diagnostico se hace con una evaluación clínica completa y dirigida y estudios complementarios (mas o menos complejos) que consisten principalmente en demostrar la existencia de un incremento de las paradas respiratorias (apneas) durante el sueño.

 
Factores de riesgo asociados


Cuando el Síndrome de Apnea del Sueño es grave, al margen de los problemas descritos, se produce un aumento del riesgo de enfermedades como la hipertensión arterial (más del 40% de los pacientes con apnea sufren de hipertensión), riesgo incrementado de cardiopatía isquémica (angina de pecho, e incluso infartos) y de accidentes cerebro-vasculares. De no seguirse un tratamiento se ha demostrado un incremento de las cifras de mortalidad a medio largo plazo.

También se ha demostrado la existencia de un aumento de riesgo de accidentes de tráfico (hasta siete veces superior al de la población normal) y de accidentes laborales.

Los factores predisponentes son los similares a los del ronquido y se suele asociar a sobrepeso más o menos importante, aunque últimamente se ven pacientes con peso normal. Es mas frecuente en varones hombres, pero en las mujeres post-menopausicas aumenta el riesgo acercándose al de los varones.


¿Que es exactamente el Sindrome de Apnea del Sueño?

 

Casi la mitad de los roncadores tienen además pausas de apnea y si su número es suficientemente  alto y se acompaña de síntomas diurnos (cansancio o somnolencia injustificados) podríamos estar ante lo que se llama Síndrome de Apnea Hipopnea (obstructiva)  durante el Sueño (SAHS). Esto quiere decir que el sindrome no es solo roncar y dejar de respirar por la noche, sino que se necesita que sea muy frecuente y se también acompañe de sintomas diurnos relevantes.


La aparición de las apneas obstructivas se debe a la existencia de un colapso (cierre) total o casi total (se habla entonces de hipopneas) en el interior de la faringe. Las apneas suponen un cese transitorio de la respiración y no deben de confundirse con la parada cardiorespiratoria, ya que durante las apneas el corazón continúa latiendo. Cuando cesa la respiración,  se produce una caída transitoria en los niveles de oxígeno de la sangre. Si las apneas son muy frecuentes, la persona afectada permanecerá buena parte de la noche con concentraciones de oxígeno en sangre bajas.

 

A la izquierda se muestra un esquema del  corte lateral de la cabeza mostrando la via aerea superior (VAS). Esta se puede dividir en las 3     zonas mostradas.

La obstrucción, tanto en los roncadores como en el SAHS, se puede producir a cualquier nivel. Es frecuente que incluso en el mismo sujeto se produzcan obstrucciones a los distintos niveles en una misma noche.

Esto puede hacer una idea de la complejidad del tratamiento quirurgico y de la ineficacia de otros tratamientos locales.

 

 Una de las consecuencias más importantes de las apneas es la fragmentación del sueño, cada vez que se produce una apnea, ésta finaliza con un alertamiento (micro-despertar) de escasos segundos de duración, inferior al tiempo necesario para que por la mañana lo recordemos. La sucesión de estos micro-alertamientos (al menos tantos como apneas) origina en los pacientes que tiene muchas apneas, despertarse con la sensación de no haber descansado, aún cuando no recuerda haberse despertado. Esta falta de calidad de sueño produce somnolencia diurna excesiva y muy frecuentemente  cansacio no justificado por su actividad habitual.

Pueden aparecer también cambios en el estado de ánimo como son la irritabilidad, la depresión, alteraciones en el rendimiento, o pérdidas de la capacidad de concentración y de memoria, que pueden confundir al paciente incluso al médico con otras causas de origen neurológico o incluso psiquiatríco.

Esta enfermedad puede tener graves consecuencias tanto para la calidad de vida (derivadas de la mala calidad del sueño)  como sobre otros aspectos de la salud (riesgo cardio-vascular). Su diagnostico se hace con una evaluación clínica completa y dirigida y estudios complementarios (mas o menos complejos) que consisten principalmente en demostrar la existencia de un incremento de las paradas respiratorias (apneas) durante el sueño.

 
Factores de riesgo asociados

Cuando el Síndrome de Apnea del Sueño es grave, al margen de los problemas descritos, se produce un aumento del riesgo de enfermedades como la hipertensión arterial (más del 40% de los pacientes con apnea sufren de hipertensión), riesgo incrementado de cardiopatía isquémica (angina de pecho, e incluso infartos) y de accidentes cerebro-vasculares. De no seguirse un tratamiento se ha demostrado un incremento de las cifras de mortalidad a medio largo plazo.

También se ha demostrado la existencia de un aumento de riesgo de accidentes de tráfico (hasta siete veces superior al de la población normal) y de accidentes laborales.

Los factores predisponentes son los similares a los del ronquido y se suele asociar a sobrepeso más o menos importante, aunque últimamente se ven pacientes con peso normal. Es mas frecuente en varones hombres, pero en las mujeres post-menopausicas aumenta el riesgo acercándose al de los varones.


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